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En el marco de las celebraciones de Semana Santa, personas privadas de la libertad participaron en la representación del viacrucis al interior del Centro de Reinserción Social (Cereso) de Mérida, como parte de las actividades religiosas organizadas en este recinto.

La escenificación dio inicio detrás del auditorio principal, donde se recreó el juicio de Jesús y su sentencia a morir en la cruz. A partir de ese momento, el recorrido avanzó por diversas áreas del penal, siguiendo los pasajes más representativos de la tradición cristiana.

En esta edición intervinieron alrededor de 30 actores, además de integrantes de la Pastoral Penitenciaria, quienes apoyaron en la preparación de los diálogos, el vestuario y la ambientación musical de la representación.

El papel de Jesucristo fue interpretado por Emanuel H. Q., quien se preparó durante cuatro meses tanto física como espiritualmente. Como parte del acto, cargó una cruz de madera con un peso aproximado de 90 kilogramos.

Para integrarse a esta actividad, las personas participantes deben cumplir con requisitos como mantener buena conducta y asistir de forma constante a los servicios religiosos que se ofrecen dentro del Cereso.

Tras la escena de la flagelación, el personaje de Jesús fue entregado a la multitud, que decidió su crucifixión, dando paso al recorrido hacia el Calvario en dirección al área de procesados. Durante el trayecto, internos observaron desde sus módulos cada una de las caídas y momentos de sufrimiento que, de acuerdo con la fe cristiana, vivió Jesucristo.

Una integrante de la Pastoral Penitenciaria, quien representó a la Virgen María, protagonizó uno de los momentos más emotivos al manifestar su dolor ante el sufrimiento de su hijo.

El recorrido continuó por los jardines hasta llegar al campo deportivo, donde se llevó a cabo la crucifixión. Finalmente, el contingente arribó al sitio donde fue colocada la cruz, en la que también fueron representados los ladrones.

Minutos antes del mediodía, la representación alcanzó su punto culminante con la proclamación de las últimas palabras de Jesús: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.

Alrededor del lugar se congregaron numerosas personas privadas de la libertad, así como algunos de sus familiares, quienes observaron la escena en silencio. Tras concluir el acto, las actividades en el penal continuaron con normalidad.

El evento se realizó bajo la supervisión de la dirección del Cereso, encabezada por Antonio Ramón González Zetina. Como parte de las celebraciones, se informó que el obispo auxiliar de Yucatán, Pedro Mena Díaz, oficiará la misa de resurrección al día siguiente.

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