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SUCILÁ, Yucatán.— Desde hace 35 años, el rancho El Chaparral se ha consolidado como uno de los principales referentes de producción láctea en el oriente del estado, llevando el nombre de Sucilá a distintos puntos de Yucatán gracias a la calidad de sus quesos, flanes, leche y una amplia gama de productos derivados.

Lo que comenzó como una actividad familiar enfocada en la ordeña de vacas y cabras, hoy representa una empresa agropecuaria que abastece productos desde Valladolid hasta la Riviera Maya, y que próximamente contará con un punto de venta propio en Mérida.

Durante la Expo Campo 2026, Don Wilmer Monforte compartió la historia de esfuerzo, constancia y trabajo en equipo que ha permitido mantener vivo este proyecto familiar.

“El camino no ha sido fácil, pero con el apoyo de mis hijos, que hoy participan activamente en distintas áreas del rancho, seguimos avanzando”, expresó.

Explicó que El Chaparral nació como una iniciativa familiar enfocada en la producción de leche de vaca y de cabra, pero con el paso del tiempo decidieron diversificar sus actividades, siguiendo la enseñanza de sus padres de que el campo debe ser productivo en varias áreas.

“Tenemos una granja en Sucilá y durante todos estos años hemos aprendido que la producción debe ser diversificada para salir adelante”, señaló.

Actualmente, además de la producción láctea, la familia Monforte también se dedica a la crianza de borregos, cerdo pelón, conejos, gallinas ponedoras y al trabajo apícola, ampliando así su portafolio de productos.

Cada uno de los hijos de Don Wilmer cumple una función esencial dentro del crecimiento del rancho. Guillermo, el mayor, se encarga de la administración, producción y comercialización; Manuel, médico veterinario, supervisa la genética y la salud animal; Beto, agrónomo zootecnista, atiende la producción de pastos y la apicultura; mientras que Jesús, abogado, se ocupa de los procesos legales.

Junto a su esposa, hijos y ahora también sus nietos, Don Wilmer continúa impulsando este sueño que hoy se prepara para dar un nuevo paso con la apertura de una tienda propia en la capital yucateca.

Entre sus productos más representativos destaca el tradicional queso suquileño, elaborado completamente con leche de vaca, sin aditivos ni saborizantes artificiales.

“Tiene una textura y un sabor muy especial. Lo ideal es dejarlo madurar entre dos y tres meses, pero la demanda es tan alta que muchas veces se vende antes de completar ese proceso”, explicó.

Otro de los productos que ha ganado gran aceptación es el dulce de leche de cab, conocido en otras regiones del país como jamoncillo, además de sus reconocidos flanes, leche natural de vaca y cabra, así como una malteada especial con cocoa que nació como respuesta a los clientes cuyos hijos no disfrutaban el sabor natural de la leche.

“Le agregamos cocoa para hacerla más atractiva para los niños y el resultado fue excelente”, comentó.

En el área apícola, El Chaparral también ofrece miel natural por litro, además de jarabes para la tos, energizantes, paletas y perlitas con propóleo, así como jalea real.

Durante el último día de actividades de la Expo Campo 2026, los visitantes aún tienen la oportunidad de conocer y degustar estos productos elaborados en Sucilá por la familia Monforte, quienes han demostrado que la dedicación, la innovación y el amor por el campo pueden convertir un rancho familiar en un verdadero orgullo yucateco.

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