



Espita, Yucatán, Con una amplia participación de ejidatarios, productores, académicos y aliados del sector agrícola, se llevó a cabo la Feria de Semillas Túumben Ch’iibal, un espacio dedicado a la preservación de las semillas nativas y la promoción de la milpa maya como base de identidad y sustento comunitario.
Uno de los mensajes centrales del encuentro fue el del presidente de la Liga de Comunidades Agrarias de Yucatán, Juan Manuel Medina Castro, quien destacó la importancia de unir esfuerzos para proteger el patrimonio agrícola de la región. Subrayó que la organización de este tipo de eventos requiere compromiso colectivo y voluntad de diversos sectores.
El líder cenecista fue contundente al advertir sobre los riesgos de las semillas transgénicas, señalando que su uso representa una amenaza para la salud y el medio ambiente. “Proteger las semillas nativas es cuestión de vida o muerte”, expresó, al tiempo que reconoció el trabajo de quienes mantienen viva la tradición agrícola basada en prácticas ancestrales.
La inauguración estuvo a cargo del comisario ejidal de Espita, Gaspar Canché Chel, quien dio paso a una jornada donde productores locales y de comisarías cercanas intercambiaron y comercializaron semillas de maíz criollo, calabaza, camote y otros cultivos tradicionales.
Durante el evento, el productor Ángel Severo Dzib Oy exhortó a sus compañeros a no dejarse influenciar por semillas “mejoradas” que, dijo, pueden tener efectos negativos en la salud. Asimismo, agradeció el respaldo de los patrocinadores y resaltó que la feria busca demostrar que la comunidad sigue firme en la conservación de sus prácticas agrícolas.
En el ámbito académico, la investigadora del CICY, Elvira María Kuk Pech, destacó que la feria representa más que un proyecto, una causa que nace del arraigo cultural y la conexión con la tierra. Enfatizó el papel del Banco Comunitario de Semillas Nativas, al que calificó como un símbolo de resistencia, al estar vinculado a investigaciones científicas y al esfuerzo comunitario.
Las actividades comenzaron con una ceremonia tradicional en lengua maya encabezada por el sacerdote Bartolo Poot Nahuat, reforzando el valor cultural del evento. Posteriormente, se realizaron presentaciones artísticas como el ballet juvenil de la Casa de la Jarana de Espita.
En el programa académico, el Dr. Javier Mijangos Cortés del CICY abordó la milpa maya como un sistema agrícola milenario, mientras que el representante de Sader Yucatán, Eduardo Gijón, habló sobre la importancia de los polinizadores y los efectos nocivos de los agroquímicos en las abejas.
La jornada concluyó con la proyección del cortometraje Petricor, de Medusa Producciones, y con un reconocimiento a quienes hicieron posible la realización del evento, incluyendo al comisariado ejidal, productores, patrocinadores como Empresas Toros Yucatán de Alberto Basulto, el Instituto Tecnológico de Yucatán y el equipo del CICY, con mención especial al Dr. Miguel Basto, quien además convivió con niñas y niños asistentes.
Los organizadores adelantaron que para futuras ediciones buscarán una participación aún más amplia, reiterando que más allá de diferencias, el objetivo común es preservar las semillas nativas y fortalecer la soberanía alimentaria de las comunidades.
