
En el marco del V Domingo de Pascua, el arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega, dirigió su homilía a la comunidad católica, en la que destacó la importancia de conservar la paz interior, fortalecer la fe en Jesucristo y vivir el servicio dentro de la Iglesia.
Durante su mensaje, basado en los pasajes bíblicos de los Hechos de los Apóstoles (6, 1-7), la Primera Carta de san Pedro (2, 4-9) y el Evangelio de san Juan (14, 1-12), el prelado recordó la institución de los primeros diáconos como respuesta a una situación de desigualdad en la atención a las viudas dentro de la comunidad cristiana primitiva.
Explicó que este hecho refleja cómo, incluso en las obras de caridad, pueden surgir conflictos, pero también cómo el Espíritu Santo actúa para generar soluciones. En ese sentido, subrayó la vigencia del diaconado en la Iglesia actual, señalando que en la Arquidiócesis de Mérida existen actualmente 51 diáconos permanentes, quienes apoyan la labor pastoral de los sacerdotes.
Asimismo, Rodríguez Vega destacó que todos los cristianos están llamados a ser “piedras vivas” en la construcción de la Iglesia, ofreciendo a Dios lo que denominó “sacrificios espirituales”, es decir, las actividades cotidianas, el trabajo, el descanso, las dificultades y las alegrías, siempre vividas conforme a los mandamientos.
El arzobispo también abordó el mensaje central del Evangelio, en el que Jesús invita a no perder la paz: “No pierdan la paz” y reafirma su papel como “el camino, la verdad y la vida”. Ante ello, advirtió sobre el riesgo del relativismo en la sociedad actual, donde —dijo— se niega la existencia de una verdad objetiva y se construyen visiones personales de Dios.
En su reflexión, resaltó que la verdadera esperanza cristiana no depende de las circunstancias temporales, sino de la confianza en la promesa de Jesús sobre la vida eterna: un lugar preparado en la casa del Padre.
Finalmente, retomó la petición del apóstol Felipe: “Señor, muéstranos al Padre”, para enfatizar que Dios se manifiesta plenamente en Jesucristo, quien es imagen del Dios invisible.
El arzobispo concluyó invitando a los fieles a seguir adelante en la fe, fortalecer la unidad familiar y vivir este tiempo pascual con esperanza, especialmente en el contexto del “puente largo”, como una oportunidad para la convivencia y el crecimiento espiritual.
“Continuemos adelante por el único camino que nos lleva a la verdad y la vida: Jesús”, expresó.
