
Mérida, Yucatán, 17 de agosto de 2025. – Durante la homilía del XX Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo C, el arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega, exhortó a los fieles a vivir su fe con pasión, encendidos por el fuego del Espíritu Santo, y a no caer en la tibieza que “el Señor detesta”.
Basándose en el Evangelio de San Lucas (Lc 12, 49-53), Rodríguez Vega explicó que cuando Jesús dijo: “He venido a traer fuego a la tierra”, se refería al Espíritu Santo, cuya fuerza encendió los corazones de los primeros discípulos y que sigue impulsando a los cristianos a vivir su fe con valentía, incluso en contextos de persecución.
El arzobispo señaló que a lo largo de la historia de la Iglesia, desde san Esteban hasta la actualidad, muchos han entregado la vida por Cristo. Sin embargo, también subrayó que no todos los seguidores están llamados al martirio, sino a vivir con entrega radical las virtudes cristianas en cualquier estado de vida: casados, solteros, religiosos o sacerdotes.
En su mensaje, criticó la indiferencia y el enfriamiento espiritual que generan tanto los escándalos de algunos miembros de la Iglesia como las ideologías contemporáneas que “buscan anidarse en la mente de niños y jóvenes”, tales como el materialismo, el relativismo, el individualismo, el pansexualismo y la ideología de género. Ante este panorama, llamó a reforzar la evangelización y el trabajo en la Pastoral Vocacional, integrando el acompañamiento de adolescentes, jóvenes, monaguillos y universitarios.
Sobre el pasaje evangélico en el que Jesús anuncia que no viene a traer paz sino división, aclaró que no debe interpretarse como un pretexto para pleitos, sino como la consecuencia de vivir con autenticidad la fe, lo cual puede generar oposición incluso dentro de las familias.
Rodríguez Vega también recordó la primera lectura del profeta Jeremías, quien enfrentó persecuciones por ser fiel a Dios, y la carta a los Hebreos, que invita a correr la carrera de la fe con perseverancia, fijando la mirada en Cristo.
Finalmente, el arzobispo compartió con la comunidad su agradecimiento a Dios por sus 24 años de ministerio episcopal, cumplidos el pasado 14 de agosto, y sus 45 años de vida sacerdotal, celebrados el 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de María. Agradeció a quienes lo acompañaron en la misa de acción de gracias en la Catedral de Mérida, así como a quienes lo felicitaron y encomendaron en la oración.
“Que tengan todos una feliz semana. ¡Sea alabado Jesucristo!”, concluyó.
