
Chichén Itzá se transforma al caer la noche con Noches de Kukulkán, una experiencia audiovisual que invita a recorrer la grandeza de la civilización maya a los pies del Templo de Kukulcán, también conocido como El Castillo, bajo la luz de la luna y una cuidada iluminación escénica.
Este espectáculo, resultado del trabajo conjunto entre el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Gobierno del Estado, a través del Patronato de las Unidades de Servicios Culturales y Turísticos (Cultur), logró atraer en 2025 a 18,269 visitantes, consolidándose como uno de los productos culturales y turísticos más relevantes de Yucatán.
Durante 30 minutos, la pirámide narra, mediante proyecciones de alta tecnología, música y efectos sonoros profesionales, la historia y el poderío de los Itzáes, el pueblo guerrero que convirtió a Chichén Itzá en uno de los centros políticos más importantes del Mayab. La narración ofrece pasajes esenciales para comprender el papel de esta ciudad en la cosmogonía maya y su profunda conexión con lo sagrado y lo místico.
Previo a la proyección, las y los asistentes recorren diversos espacios emblemáticos de la zona arqueológica, como el Gran Juego de Pelota, las plataformas del Tzompantli, Águilas y Jaguares, Venus, el Templo Jaguar y el de los Guerreros, hasta llegar a la explanada central frente al Templo de Kukulcán, considerado uno de los calendarios de piedra más precisos y sorprendentes del mundo prehispánico de Mesoamérica.
Es ahí, bajo el cielo estrellado, donde ocurre el momento más esperado: Kukulcán parece descender desde la cima de la pirámide, en una representación que simboliza la permanencia y grandeza de la cultura maya, aún viva en el presente.
Noches de Kukulkán se presenta de miércoles a domingo, con inicio a las 19:00 horas, por lo que se recomienda arribar al menos 15 minutos antes para facilitar el acceso a la zona arqueológica.
Los boletos pueden adquirirse en el sitio https://nochesdekukulkan.com.mx/evento/1. Los domingos se ofrece una tarifa especial para personas nacionales de 730 pesos, correspondiente al costo del INAH, que se respeta al presentar una identificación oficial vigente que acredite residencia en México.
