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Mérida, Yucatán.— En el marco del Domingo dentro de la Octava de Navidad, el Arzobispo de Yucatán, Monseñor Gustavo Rodríguez Vega, dirigió un mensaje pastoral a las familias durante la celebración de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, correspondiente al Ciclo A, exhortando a vivir el plan original de Dios para la familia, basado en el amor, el respeto, la unidad y la fe.

Al iniciar su homilía, el prelado saludó a los fieles en lengua maya y español, deseando bienestar, paz y bendiciones a todas las familias, especialmente en este último domingo del año civil. Subrayó que la familia, fundada en la unión del hombre y la mujer, es parte esencial del designio de Dios y constituye la base de la comunidad cristiana.

Monseñor Rodríguez Vega recordó que la Iglesia cuenta con una Pastoral Familiar y diversos movimientos como el Movimiento Familiar Cristiano (MFC), el Encuentro Matrimonial Mundial (EMM) y las Dinámicas Matrimoniales, los cuales acompañan y fortalecen la vida matrimonial y familiar.

Al reflexionar sobre la primera lectura del Libro del Sirácide (Sir 3, 3-7.14-17), el Arzobispo destacó la obligación moral de los hijos de respetar, honrar y cuidar a sus padres, especialmente en la vejez.

Reconoció que el ritmo de vida actual, el trabajo y la distancia dificultan esta responsabilidad, pero advirtió sobre el dolor que provoca el abandono de los adultos mayores, particularmente cuando son llevados a asilos sin el acompañamiento de sus familias.

Citó el pasaje: “El bien hecho al padre no quedará en el olvido” (Sir 3,17), y señaló que en muchas familias la carga del cuidado de los padres recae injustamente en un solo hijo, generalmente una hija.

En referencia al Salmo 127, resaltó la bendición que representa una familia abierta a la vida. Alertó sobre la realidad actual en la que muchas parejas retrasan o limitan la llegada de los hijos, y sobre el dolor que enfrentan quienes posteriormente tienen dificultades para concebir o pierden a su único hijo. En este contexto, hizo un llamado a considerar la adopción, recordando que existen niños que esperan un hogar lleno de amor.

El Arzobispo fue enfático al afirmar que los niños tienen derecho a crecer con un padre y una madre, y señaló que la adopción no es un derecho de los adultos, sino una responsabilidad orientada al bien del menor.

Al reflexionar sobre la vida de Jesús, recordó que el Hijo de Dios quiso nacer en el seno de una familia humana, con una madre y un padre terrenal, San José, quien le dio nombre y ascendencia davídica. Subrayó que Jesús pasó treinta años en la vida familiar y solo tres en su ministerio público, resaltando así la centralidad de la familia en el plan de salvación.

En la segunda lectura, tomada de la Carta a los Colosenses (Col 3, 12-21), Monseñor Rodríguez Vega destacó las actitudes necesarias para la convivencia familiar: compasión, humildad, paciencia, perdón y amor. Invitó a los fieles a hacer un examen de conciencia personal y no a juzgar a los demás miembros de la familia, recordando que el amor es el vínculo de la perfecta unión.

Recalcó la importancia de la oración en familia, citando a San Pablo: “Todo lo que digan o hagan, háganlo en el nombre del Señor Jesús” (Col 3,17), y afirmó que la familia que reza unida permanece unida.

Al abordar las relaciones entre esposos, condenó enérgicamente la violencia intrafamiliar y recordó que nada justifica el maltrato hacia la mujer. Señaló con preocupación que, aunque Yucatán no presenta altos índices de feminicidio, sí existe un problema serio de violencia familiar. También exhortó a los padres a no exigir en exceso a sus hijos para evitar que se desanimen o depriman.

En el Evangelio según San Mateo (Mt 2, 13-15.19-23), el Arzobispo destacó el papel de San José como protector y guía de la Sagrada Familia, atento a la voz de Dios. Dirigiéndose a los jefes de familia, los exhortó a cuidar a sus hijos de los peligros actuales, entre ellos el uso excesivo y sin control de las redes sociales y los teléfonos celulares.

Finalmente, Monseñor Gustavo Rodríguez Vega invitó a vivir las fiestas decembrinas en familia con responsabilidad, recordando que el Año Nuevo también forma parte del tiempo de Navidad, por lo que llamó a evitar excesos y conductas inapropiadas.

El mensaje concluyó con una exhortación clara y contundente: vivir la fe desde el hogar, fortalecer los lazos familiares y someter las decisiones importantes a la voluntad de Dios.

“¡Que viva la familia! ¡Y que sea alabado Jesucristo!”, expresó el Arzobispo al cierre de su mensaje.

+ Gustavo Rodríguez Vega

Arzobispo de Yucatán

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