
Mérida, Yucatán.– En el marco del Primer Domingo de Adviento, Ciclo A, el Arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega, dirigió una profunda reflexión a la comunidad católica, marcando el inicio del camino espiritual hacia la Navidad y la etapa final del Año Jubilar de la Esperanza 2025.
Durante su homilía, basada en las lecturas de Is 2, 1-5; Rm 13, 11-14; y Mt 24, 37-44, el Arzobispo destacó el llamado evangélico: “Velen y estén preparados” (Mt 24, 42), subrayando la importancia de vivir el Adviento como un tiempo de esperanza activa y no de pasividad.
Rodríguez Vega invitó especialmente a las familias y a los fieles a trazar su propio “camino de Adviento”, con propósitos semanales o diarios. Resaltó que la esperanza cristiana consiste en “poner todo nuestro empeño en el cuidado de nuestra vida, familia, trabajo y sociedad, confiando en el Señor”.
El prelado retomó el mensaje del Papa Francisco y del Papa León, reiterando el llamado a ser “una Iglesia en salida misionera”, que no espera a que la gente se acerque, sino que busca con respeto y creatividad a quienes piensan o viven de forma distinta, ofreciendo testimonio de vida y acogida.
Al citar la oración colecta de la misa —“Concede a tus fieles el deseo de salir al encuentro de Cristo”—, pidió a la comunidad reconocer a Cristo en cada persona del día a día. Asimismo, retomó al profeta Isaías y su llamado: “¡Casa de Jacob, en marcha! Caminemos a la luz del Señor” (Is 2, 5), señalando que la vida cristiana es un caminar continuo hacia Dios.
También destacó el sentido de peregrinación presente en el Salmo 121: “Vayamos con alegría al encuentro del Señor”. En este contexto, recordó que en Yucatán noviembre es un mes de peregrinaciones al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, en el barrio de San Cristóbal.
El Arzobispo señaló además diversas “ataduras” que frenan la vida espiritual, citadas por san Pablo: comilonas, borracheras, lujurias, desenfrenos, pleitos y envidias, haciendo énfasis en el alto índice de alcoholismo en Yucatán y los daños familiares y sociales que produce.
Exhortó a los fieles a “revestirse de Jesucristo”, adoptando sus criterios y actitudes: “Preguntarnos a cada paso: ¿Qué haría Cristo en mi lugar?”.
Sobre el evangelio de Mateo, advirtió que la segunda venida del Señor será inesperada y llamó a vivir preparados, sin angustia pero tampoco en indiferencia: “No sabemos ni el día ni la hora”.
Ante el clima de violencia y manifestaciones en el país, pidió que estas expresiones sean siempre pacíficas, recordando que la violencia “está muy lejos de la voluntad de Dios”.
Finalmente, reiteró un llamado especial a antorchistas, miembros de gremios y custodios para acercarse al sacramento de la confesión y la comunión: “La verdadera religiosidad popular debe apoyarse en la vida sacramental”.
El Arzobispo concluyó deseando una feliz semana a los fieles y proclamando:
“¡Sea alabado Jesucristo!”
