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La presencia del gusano barrenador continúa generando serios gastos y complicaciones para los ganaderos de la región, quienes deben invertir en personal, medicamentos, equipo y procesos cada vez más rigurosos para proteger a su hato y cumplir con los requisitos sanitarios.

Durante la Feria de Xmatkuil, el productor Pedro Couoh Suaste, dueño del Rancho San Francisco de Tizimín y criador especializado en Guzerat, señaló que actualmente se aplican controles más estrictos para frenar la propagación de la plaga. Explicó que antes los certificados para movilizar ganado eran emitidos por veterinarios locales, pero ahora corresponde al Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA) expedir la documentación, lo que ha incrementado los costos.

Couoh Suaste mencionó además que existe un número limitado de veterinarios autorizados, situación que alarga los trámites y genera nuevos gastos para los productores. A esto se suma el riesgoso proceso de revisión del ganado, que debe pasar por una “manga” o pasillo angosto para verificar que no tenga gusaneras. Esta maniobra puede ocasionar accidentes tanto a los animales —que pueden sufrir fracturas— como a los vaqueros, algunos de los cuales han resultado con lesiones como brazos rotos.

“En mi caso, revisamos semanalmente a todo el hato, uno por uno. Es un proceso costoso, estresante para los animales —que incluso bajan de peso— y siempre existe el riesgo, porque un animal manso puede cambiar de comportamiento”, compartió el ganadero. A pesar de ello, afirma que mantiene intacta su vocación por la ganadería, oficio que aprendió desde niño junto a su padre. “Cuando vienen los problemas, solo queda redoblar esfuerzos y seguir trabajando”, expresó.

En la misma línea opinó Luis Castillo, propietario del Rancho Santa Lucía en José María Morelos, Quintana Roo, quien aseguró que cada día la ganadería se vuelve más complicada debido a esta plaga. Señaló que los trámites han aumentado progresivamente —de tres a cinco e incluso seis—, lo que encarece la actividad. “Somos los ganaderos quienes estamos absorbiendo los costos. Tenemos que comprar más medicamentos, hacer más vueltas y pasar más veces el ganado por la manga, lo que implica trabajo, riesgo y gasto”, explicó el criador de Brahman gris.

A pesar de las dificultades, Castillo celebró su participación en la Feria de Xmatkuil, donde obtuvo tres campeonatos: campeón adulto, campeona becerra y campeón becerro. “No hay nada que iguale la satisfacción que estos premios nos dan, porque representan años de trabajo”, afirmó. Originario de Peto, Yucatán, actualmente mantiene ranchos en la zona de Santa Rosa, al sur del estado, y en José María Morelos, donde reside desde hace 35 años.

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