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Lentamente, como quien se estira después de una larga noche de fiesta, Mérida comenzó a retomar su ritmo habitual la mañana del jueves 25 de diciembre, luego de los festejos navideños que mantuvieron despierta a buena parte de la ciudad.

Mientras en algunas colonias todavía se escuchaban risas y charlas familiares a las puertas de los domicilios durante la madrugada, otros ya estaban en pie cumpliendo con sus responsabilidades laborales. Tal es el caso de Don Juan Rodríguez, líder de sucursal de una conocida cadena de tiendas de conveniencia, quien inició su turno desde las 7 de la mañana.

“Para no afectar a los compañeros que no tienen otra forma de trasladarse más que en autobús, nos organizamos con turnos especiales y así ellos pueden entrar más tarde, cuando el transporte ya se normaliza”, explicó al comenzar su jornada.

El transporte público también dio señales tempranas de vida. Jorge, chofer del sistema Vaivén, confesó que apenas durmió dos horas, ya que su turno arrancó a las 5 de la mañana. Un buen regaderazo fue suficiente para declararse listo y comenzar a recoger pasaje en el paradero de la calle 63, justo frente a una tienda que horas antes había estado abarrotada por las compras de último momento, sobre todo de juguetes.

En las rutas de transporte colectivo, la reactivación fue gradual. Un conductor de las camionetas de la ruta Pacabtún–Fidel Velázquez relató que la primera vuelta se realizó a las 7:30 de la mañana, prácticamente sin pasaje. Sin embargo, la segunda unidad, que salió poco después de las 8, regresó al centro con casi el 90% de ocupación.

“Después del brindis en casa me fui directo a dormir para venir a trabajar hoy. Sabemos que el movimiento es bajo, pero aquí estamos con todo el ánimo”, comentó el chofer, quien agregó que laboraría todo el día y solo haría una breve pausa para comerse las dos tortas que llevó desde su casa.

De acuerdo con los operadores, más unidades se irían incorporando conforme avanzara la mañana, ya que normalmente es después de las primeras horas cuando las familias comienzan a salir para visitar a parientes en otros puntos de la ciudad o incluso en municipios cercanos.

Durante la mañana, salvo quienes tenían que ir a trabajar, era casi nula la presencia de familias en las calles, la mayoría aún descansando tras los festejos. Y aunque la Navidad suele asociarse con tranquilidad, el reporte de la Secretaría de Seguridad Pública confirmó que no fue saldo blanco.

Entre las 7 de la mañana del 24 de diciembre y las 6 de la mañana del 25, se registraron ocho percances viales, con saldo de nueve personas lesionadas y una víctima mortal. Un joven motociclista perdió la vida al invadir el carril contrario y colisionar de frente con otro vehículo en el tramo carretero Noc Ac – Sierra Papacal (entronque a Kikteil).

En la madrugada también se reportó un asalto con arma blanca contra un adulto mayor, conductor de una plataforma digital, en la calle 2 Norte por 33 de la colonia Salvador Alvarado Sur. Afortunadamente, la pareja responsable fue detenida. La víctima recibió cuatro puñaladas e incluso mordidas en la espalda.

En contraste con estos hechos, el primer cuadro de la ciudad ofrecía una postal más festiva. Desde temprana hora, la Plaza Principal se llenó de turistas nacionales e internacionales que se tomaban selfies junto al Nacimiento Monumental instalado frente al Palacio Municipal. Otros ingresaban a la Santa Iglesia Catedral para conocerla o escuchar misa, junto con decenas de meridanos que aguardaban el inicio de la celebración litúrgica.

La Navidad también trajo nueva vida. El Instituto Mexicano del Seguro Social reportó el segundo nacimiento del día a las 8:22 horas en el Hospital General Regional No. 12 Benito Juárez: un niño que midió 48 centímetros y pesó 2 kilos 340 gramos.

Horas antes, en el Hospital General Regional Ignacio García Téllez, se registró el primer nacimiento del 25 de diciembre: una niña de 50 centímetros y 2 kilos 720 gramos, nacida a los primeros 23 minutos del día.

Otro punto con movimiento desde temprano fue la terminal de camiones a Progreso, donde los autobuses arribaban con buena ocupación. En la sala de espera, numerosos visitantes se preparaban para pasar el día en la playa.

Muy distinto era el panorama en el Mercado Lucas de Gálvez. Sus pasillos principales lucían desiertos y la mayoría de los locales permanecían cerrados. Incluso el tradicional local de “la famosa tía” no abrió, por lo que solo un establecimiento ofrecía tacos y tortas de cochinita pibil, muy solicitados por turistas y trasnochados. En el área de pescaderías y coctelerías, pocos locales abrieron, aunque estos últimos registraron buena afluencia de comensales.

Hacia las 10 de la mañana comenzaron a levantar cortinas algunos comercios, principalmente supermercados y tiendas de ropa. Más rutas de camiones se activaban, aunque el aspecto de la ciudad seguía siendo el de un Mérida semivacío, que despertaba sin prisa, todavía con el eco de la Navidad en el aire.

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