



La Feria de Xmatkuil volvió a convertirse en el gran escaparate de la producción pecuaria yucateca, donde criadores de ganado bovino y ovino presentan lo mejor de su trabajo anual con la esperanza de obtener reconocimientos y, sobre todo, mantener la preferencia de sus clientes.
Para muchos productores, este espacio representa la culminación de meses de preparación y dedicación. Así lo expresa Wilmer Monforte, propietario del Rancho El Chaparral, quien este año obtuvo alrededor de 25 campeonatos en pista con sus ejemplares de borrego cabeza negra y dorper blanco.
“Esta es una feria muy importante, donde la gente trae lo mejor de su genética y, afortunadamente, es el lugar donde recibimos la visita de clientes que nos han dado su preferencia durante muchos años”, afirma Monforte, orgulloso del reconocimiento al trabajo realizado junto con su familia.
LA GANADERÍA, UNA VOCACIÓN DE APOSTOLADO
Para el productor y también diputado local originario de Sucilá, Yucatán, la ganadería es más que un oficio:
> “El trabajo en la ganadería verdaderamente es un apostolado. Para tener esos resultados ha sido un trabajo de muchos años, donde se tiene que estar siempre a la vanguardia, invirtiendo en mejora genética”.
En su rancho han apostado por técnicas avanzadas como reproducción asistida, inseminación artificial y trasplante de embriones, con el objetivo de garantizar animales con características sobresalientes que fortalezcan la productividad de quienes los adquieren, tanto en Yucatán como en otros estados del país e incluso en Centroamérica.
La vida de Monforte siempre ha estado ligada al campo. Creció entre vacas cebú de pastoreo que criaba su padre; más tarde se dedicó a la ganadería lechera, actividad que mantiene en paralelo a la producción ovina, inicialmente comercial y hoy de registro. Sus hijos y esposa participan activamente en esta labor.
EL CRECIMIENTO DEL MERCADO OVINO
El entrevistado destaca que el mercado del borrego en Yucatán ha evolucionado notablemente. Antes, su consumo se limitaba a reuniones familiares como una botana, y la mayoría de los animales se enviaban al centro del país para la elaboración de barbacoa.
Sin embargo, relata que en los últimos años ha aumentado el consumo local, sobre todo en la zona oriente.
> “En la Feria de Tizimín, en enero, según datos que tenemos, al menos 2,500 borregos son sacrificados para ofrecerse en gremios, en los alrededores del coso taurino, convivencias familiares y por supuesto en la Expo Feria”.
LAS VENTAJAS DE LAS RAZAS DORPER Y CABEZA NEGRA
Monforte explicó que tanto la raza dorper como la cabeza negra son animales altamente cárnicos, cualidad que transmiten a sus crías, ya sean puras o cruzadas. Su crecimiento acelerado y rápida ganancia de peso las convierte en opciones ideales para el mercado.
No obstante, el inventario ovino en Yucatán no ha crecido al ritmo esperado. Entre los factores que frenan la expansión están la sequía, así como la presencia de depredadores, incluido el coyote, que ya se ha extendido por todo el estado.
Paradójicamente, esta combinación de desafíos ha impulsado el precio del borrego, lo que representa un aliciente para quienes continúan apostando por esta actividad.
Con dedicación, inversión y un enfoque familiar, productores como Wilmer Monforte mantienen viva la tradición ganadera yucateca, demostrando que la ganadería no solo es un negocio: es un apostolado que se abraza con pasión y que se exhibe con orgullo en escenarios como la Feria de Xmatkuil.
