
Mérida, Yucatán, 5 de octubre de 2025. – En el marco del XXVII Domingo del Tiempo Ordinario, correspondiente al Ciclo C y en conmemoración de la 111ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, se celebró la Santa Misa dominical bajo el tema “No somos más que siervos; sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer” (Lc 17, 10).
Durante la homilía, se recordó que este fin de semana —4 y 5 de octubre— se lleva a cabo en Roma el Jubileo de los Migrantes, con un llamado especial a la solidaridad y la oración por todos aquellos que han tenido que dejar su tierra natal en busca de mejores oportunidades. Se pidió especialmente por quienes aún no logran cruzar la frontera hacia los Estados Unidos, por los que viven allá con el temor de ser deportados, y por aquellos que ya han formado raíces familiares en el extranjero.
En el marco de esta jornada, se citó el mensaje del Papa León XIV titulado “Migrantes, misioneros de esperanza”, donde el Pontífice subraya:
> “Numerosos migrantes, refugiados y desplazados son testigos privilegiados de la esperanza vivida en la cotidianidad, a través de su confianza en Dios y su resistencia a las adversidades con vistas a un futuro en el que vislumbran la llegada de la felicidad y el desarrollo humano integral… Los migrantes y refugiados católicos pueden convertirse hoy en misioneros de la esperanza en los países que los acogen.”
(Mensaje completo disponible en vatican.va)
El Evangelio de este domingo, según San Lucas, narra cómo los Apóstoles piden a Jesús que les aumente la fe. En torno a esta lectura, se reflexionó que la verdadera fe no consiste en esperar que Dios resuelva los problemas, sino en confiar en que Él permanece junto a sus hijos en todo momento. “El hombre y la mujer de fe —se destacó— son quienes rezan como Jesús en el Huerto de los Olivos: ‘No se haga mi voluntad, sino la tuya’”.
Asimismo, se recordó la enseñanza de San Pablo a Timoteo:
> “Te recomiendo que reavives el don que recibiste cuando te impuse las manos” (2 Tim 1, 6).
En ese sentido, se exhortó a los fieles a no dejar dormir los dones recibidos en la Confirmación y a vivir con alegría y compromiso su fe, especialmente durante el Mes de las Misiones, en el que se invita a renovar el espíritu misionero. En el tercer domingo de octubre se llevará a cabo la tradicional colecta misionera “ad gentes”, destinada al sostenimiento de sacerdotes, religiosas y laicos mexicanos que sirven en comunidades lejanas.
También se recordó que octubre es el Mes del Santo Rosario, una oportunidad para fortalecer la devoción a la Virgen María mediante la meditación de los misterios de la vida de Cristo. En particular, se destacó que el 7 de octubre se celebrará a Nuestra Señora del Rosario, patrona del Seminario Arquidiocesano.
La celebración concluyó con una invocación especial:
> “Nuestra Señora del Rosario, ruega por nosotros y por nuestro Seminario.”
El mensaje final exhortó a los fieles a vivir con humildad y entrega, reconociendo que todo servicio en la vida cristiana es un deber y un acto de amor a Dios:
> “No somos más que siervos; sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer.”
¡Sea alabado Jesucristo!
