



MÉRIDA, YUCATÁN, 27 DE JULIO DE 2025. — Más de 200 personas integrantes de la Asamblea por el Agua y los Pueblos de Yucatán, así como representantes de diversos colectivos ciudadanos, marcharon este sábado por la tarde desde el Remate de Paseo de Montejo hasta el Palacio de Gobierno, para exigir el respeto al agua como derecho humano y rechazar su explotación con fines comerciales e industriales, específicamente en relación con la apertura de una nueva planta cervecera en el municipio de Kanasín.
El contingente, acompañado por pancartas y botellones de agua que usaron como tambores, partió alrededor de las 17:00 horas y recorrió las calles 47, 54 y 62 hasta llegar a la Plaza Grande, donde rodearon la Catedral en momentos en que también se realizaba una peregrinación religiosa, sin que se registraran incidentes.
Durante la manifestación, se dio lectura a un manifiesto en el que se denunció que la planta cervecera proyecta producir 400 millones de litros de cerveza al año, extrayendo el agua directamente del acuífero yucateco, en un contexto de creciente escasez del vital líquido y alta contaminación del manto freático. De acuerdo con datos presentados, la disponibilidad de agua ha descendido un 38.5% en el estado, lo que agrava la situación de muchas comunidades que ya enfrentan dificultades de abasto.
Los manifestantes señalaron que la planta requerirá anualmente un millón de metros cúbicos de agua, lo que representa una décima parte del consumo doméstico total del municipio de Kanasín, a cambio de generar solo 300 empleos temporales, pero afectando directamente a más de 140,000 habitantes de esa demarcación.
Además, denunciaron que el proyecto fue impuesto sin realizar una consulta indígena previa, libre, informada y vinculante, como lo exigen tanto la legislación mexicana como los estándares internacionales de derechos humanos.
En el acto también se abordaron temas como la contaminación del manto freático, atribuida a la operación de empresas agroindustriales y a megaproyectos como el Tren Maya y los polos de desarrollo, los cuales —según los participantes— buscan atraer industrias extractivas que no benefician a la población local, profundizan la desigualdad, el despojo y el deterioro ambiental.
Ante esta situación, la Asamblea por el Agua y los Pueblos de Yucatán exigió:
La cancelación inmediata del proyecto cervecero en Kanasín.
Acceso público a los documentos de impacto ambiental del proyecto.
Una auditoría ambiental independiente.
Un proceso real de consulta indígena, conforme a los lineamientos internacionales.
Políticas públicas que garanticen el acceso al agua como un derecho humano.
