

Ciudad de México, 12 de julio de 2025 — En el marco de la Peregrinación Diocesana Anual al Santuario Guadalupano, miles de fieles yucatecos se congregaron en la Basílica de Santa María de Guadalupe para participar en la tradicional Misa del Yucateco, presidida por el Arzobispo de Yucatán, Mons. Gustavo Rodríguez Vega, acompañado por obispos auxiliares, sacerdotes, religiosas y laicos.
Durante su homilía, el prelado exhortó a los asistentes a comprometerse profundamente con la reconstrucción del tejido social, y advirtió sobre los crecientes signos del crimen organizado en Yucatán. “Una gran preocupación nuestra son los niños, adolescentes y jóvenes que son tentados por la droga que se distribuye en cada municipio y en cada comisaría de nuestra Arquidiócesis”, alertó.
Llamado a la paz y a la coherencia cristiana
El Arzobispo subrayó que no puede haber devoción auténtica a la Virgen de Guadalupe mientras se cometen actos de violencia, corrupción o injusticia. “Es una enorme contradicción que alguien se diga devoto de María y lleve su imagen, mientras asesina, roba, abusa en cualquier forma de sus hermanos y hermanas”, expresó con firmeza.
En alusión al quinto centenario de las apariciones de la Virgen en el Tepeyac, que se celebrará en 2031, Mons. Rodríguez Vega invitó a los fieles a preparar esta fecha con una auténtica revolución del amor, combatiendo la criminalidad, los feminicidios y reconociendo la dignidad de los migrantes, pueblos originarios, mujeres, niños y pobres.
Construir la paz desde el corazón y el hogar
El arzobispo propuso una ruta concreta para construir la “casita sagrada” que simboliza el proyecto de fraternidad y justicia inspirado en el mensaje guadalupano. “La paz comienza por poner en paz nuestros corazones… luego dentro de cada hogar… y después en nuestros barrios, escuelas y centros de trabajo”, afirmó. Relató que sus propios padres valoraban más el tejido comunitario con sus vecinos que una mansión ganada en una rifa, como ejemplo de la riqueza de la unidad vecinal.
En su mensaje, también recordó que la imagen de la Virgen de Guadalupe ha sido un milagroso códice que abrió las puertas del Evangelio a los pueblos originarios, quienes reconocieron en ella la sabiduría de sus ancestros y el amor maternal que trasciende generaciones.
Unidad bajo el liderazgo del Papa León
Finalmente, Mons. Rodríguez Vega destacó que desde el inicio de su pontificado, el Papa León ha convocado a la humanidad a la unidad y al trabajo por la paz, propósito con el cual —dijo— se puede edificar con mayor facilidad la “casita sagrada” de la Virgen Morena.
Concluyó su homilía con una invocación:
“¡Sea alabado Jesucristo!”
La peregrinación y la misa fueron seguidas por fieles tanto presencialmente como a través de redes sociales, televisión y radio, consolidándose como una de las expresiones de fe más significativas de los católicos yucatecos en comunión con la Virgen del Tepeyac.


