
Durante la homilía del III Domingo del Tiempo Ordinario, el Arzobispo de Yucatán exhortó a los fieles a vivir la conversión, seguir a Cristo y evitar divisiones dentro de la Iglesia, además de informar sobre su nombramiento como Administrador Apostólico de la Diócesis de Cancún-Chetumal.
In láak’e’ex ka t’aane’ex ich maaya, kin tsikike’ex yéetel kimak óolal. Ku kansik le Evangelio bejlae’, le ka k’a’al Juane’, Jesuse’ vin u kaas u ts’e’ek tak Galilea. Ti tu kaasaj u t’aanik tulakal maak u tia’al u k’exik u kuxtal, tumen u ajawil ka’an taan u náats’al. Ba’ale yaane’ ku t’aanik uta’al u tsaypachta’al yéteel utia’aal u tuxtiko’ob bey chuk ma’akove’.
En el marco del III Domingo del Tiempo Ordinario, también conocido como el Domingo de la Palabra de Dios, el Arzobispo de Yucatán dirigió un mensaje pastoral centrado en el llamado de Jesús a la conversión y al seguimiento, a partir de las lecturas bíblicas del día: Isaías 8, 23 – 9, 3; 1 Corintios 1, 10-13.17 y Mateo 4, 12-23.
El prelado recordó que, aunque el 25 de enero se celebra la fiesta de la Conversión de san Pablo, por coincidir con domingo se mantuvo la liturgia correspondiente. Asimismo, destacó que este día concluyó la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, invitando a los fieles a perseverar en esta intención.
Al comentar el Evangelio según san Mateo, explicó que Jesús inició su ministerio en Galilea tras el encarcelamiento de Juan el Bautista, cumpliendo la profecía de Isaías. Subrayó que el centro de la predicación de Cristo es el llamado a la conversión, entendida como un cambio profundo de vida, motivado por la cercanía del Reino de los cielos, presente en la persona misma de Jesús.
El Arzobispo señaló que hoy el Reino de Dios se hace accesible en la vida cotidiana: en la oración, en la lectura de la Palabra, en la adoración al Santísimo Sacramento y en las obras de caridad hacia los demás. Asimismo, recordó el llamado de Jesús a los primeros discípulos —Pedro, Andrés, Santiago y Juan— para convertirse en “pescadores de hombres”, misión que continúa vigente para obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos y laicos.
En su mensaje, enfatizó que toda vocación cristiana implica una conversión constante y la disposición a dejar aquello que impide un seguimiento auténtico de Cristo. También advirtió sobre quienes prometen milagros con fines lucrativos, calificándolos de engañadores, y afirmó que la verdadera fe se manifiesta en la humildad y la confianza en la voluntad de Dios.
Destacó además la labor de la Iglesia en favor de los enfermos, recordando que es uno de los mayores proveedores no gubernamentales de servicios de salud en el mundo, con más de 5,400 hospitales, 14,000 dispensarios y 500 leproserías, concentrando el 65% de estos servicios en países en desarrollo.
Al comentar la Primera Carta a los Corintios, el Arzobispo exhortó a evitar divisiones dentro de la Iglesia, recordando que solo Cristo es el Salvador. Llamó a la prudencia al seguir figuras religiosas en redes sociales, insistiendo en la importancia de la comunión con el obispo y con el Papa.
Finalmente, informó sobre el fallecimiento de Mons. Pedro Pablo Elizondo Cárdenas L.C., primer obispo de la Diócesis de Cancún-Chetumal y administrador de la misma en los últimos meses, a quien encomendó en oración. Asimismo, dio a conocer que ha sido nombrado por el Papa León como Administrador Apostólico de la Diócesis de Cancún-Chetumal, mientras toma posesión el nuevo obispo electo, Mons. Salvador González Morales.
El Arzobispo concluyó su mensaje pidiendo oraciones por su nueva encomienda pastoral y deseando a los fieles una semana llena de bendiciones. “Que tengan todos una feliz semana. ¡Sea alabado Jesucristo!”, expresó.
