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Mérida, Yucatán, diciembre de 2025. — En el marco del III Domingo de Adviento, “Gaudete”, Ciclo A, el Arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, invitó a los fieles a vivir este tiempo litúrgico con alegría, esperanza y paciencia, recordando que el Señor está cerca y que su presencia se manifiesta en la vida cotidiana, en los sacramentos y en el servicio a los más necesitados.

Durante su homilía, el prelado destacó que las recientes celebraciones marianas —la Inmaculada Concepción de María (8 de diciembre) y Nuestra Señora de Guadalupe (12 de diciembre)— no apartan del espíritu del Adviento, sino que lo fortalecen, pues María es ejemplo perfecto de espera confiada en la promesa de Dios. Señaló que la Virgen de Guadalupe, representada encinta en la tilma de san Juan Diego, muestra al Mesías que llega para un pueblo nuevo.

El Arzobispo recordó que la Arquidiócesis de Yucatán participa en el novenario intercontinental rumbo a los 500 años de las apariciones guadalupanas, que se celebrarán en 2031. Como parte de esta preparación, una réplica exacta de la tilma, que tuvo contacto con la original, llegó a la Santa Iglesia Catedral y recorrerá gradualmente todas las parroquias de Yucatán, al igual que en el resto del país. Este camino espiritual también prepara a la Iglesia para la conmemoración de los 2000 años de la Redención en 2033.

Al explicar el sentido del Domingo Gaudete, monseñor Rodríguez Vega subrayó que la vela rosa del Adviento simboliza la alegría cristiana que brota de la esperanza. Retomó el mensaje del profeta Isaías (Is 35, 1-6.10), que invita a regocijarse porque Dios transforma el desierto en vida y consuelo, y afirmó que, para los cristianos, la alegría nace de la certeza del encuentro con el Señor, aquí y en la vida eterna.

En la segunda lectura, el Arzobispo destacó el llamado del apóstol Santiago a vivir la paciencia, comparándola con la del sembrador que espera el fruto de su trabajo. Exhortó a no exigir resultados inmediatos y a perseverar en la oración, recordando el testimonio de los profetas y de los mártires, entre ellos el beato Anacleto González Flores, patrono de los laicos en México.

Al reflexionar sobre el Evangelio según san Mateo (Mt 11, 2-11), explicó que la pregunta de Juan el Bautista, desde la cárcel, no expresa duda, sino el deseo de que sus discípulos constaten que Jesús es el Mesías. Subrayó la respuesta de Cristo, quien confirma su identidad con obras concretas: los enfermos sanan, los pobres reciben la Buena Nueva y la vida vence a la muerte. “Dichoso el que no se sienta defraudado por mí”, recordó el Arzobispo, advirtiendo que la decepción surge cuando se pretende usar a Dios para fines propios y no se acepta el camino de la cruz y la voluntad del Padre.

Finalmente, monseñor Gustavo Rodríguez Vega reconoció y saludó a quienes, en los días previos a la Navidad, realizan obras de misericordia: visitan a personas privadas de la libertad, a enfermos, pobres, niños y adultos mayores, llevando consuelo y esperanza cristiana. Aseguró que el 24 de diciembre los internos contarán con la celebración eucarística.

El Arzobispo concluyó deseando una semana llena de alegría y esperanza, animando a la comunidad a preparar el corazón para la Navidad con humildad y servicio.

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