
Ciudad de México, 23 de junio de 2025 — Ante el incremento de tensiones internacionales y la creciente preocupación de diversos gobiernos y organismos multilaterales por el posible uso de armamento nuclear, expertos en manejo de emergencias y protección civil, junto con agencias como FEMA (Agencia Federal para el Manejo de Emergencias de EE.UU.), CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), han difundido protocolos clave para saber cómo actuar en caso de una explosión nuclear.
Una bomba nuclear, también conocida como arma atómica, libera energía destructiva a través de una reacción nuclear en cadena, y genera consecuencias inmediatas como un destello luminoso, onda expansiva, incendios, radiación letal y lluvia radiactiva.
¿QUÉ HACER ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DE UNA DETONACIÓN NUCLEAR?
ANTES: PREPÁRESE
Identifique los mejores refugios: sótanos, estructuras subterráneas o los pisos centrales de edificios grandes de concreto o ladrillo.
Evite casas móviles, vehículos y espacios abiertos, ya que no protegen eficazmente de la radiación.
Prepare un kit de emergencia con agua potable, alimentos no perecederos, linterna, baterías, radio a pilas o de manivela, medicamentos esenciales, y artículos de higiene. Se recomienda tener provisiones para al menos 72 horas.
Planee rutas de evacuación y puntos de reunión familiar.
DURANTE: SOBREVIVA
Si hay advertencia de ataque inminente, ingrese de inmediato al edificio más cercano, alejado de ventanas, y diríjase al centro del inmueble o al sótano.
Si está al aire libre al momento de la explosión, cúbrase tras un muro, tírese al suelo boca abajo con las manos bajo el cuerpo y protéjase la cabeza. El calor y los escombros pueden causar lesiones letales.
Tras la onda expansiva, busque refugio cerrado rápidamente. Tiene unos 10 a 15 minutos antes de que la lluvia radiactiva comience a depositarse.
Permanezca bajo resguardo por al menos 24 horas o hasta recibir nuevas instrucciones de las autoridades locales.
DESPUÉS: MANTÉNGASE A SALVO
Si estuvo expuesto al aire libre, quítese la ropa externa contaminada (reduce en un 90% la radiación absorbida) y lávese la piel y el cabello con agua y jabón. En su defecto, use toallitas húmedas.
No consuma alimentos ni agua expuestos al aire libre. Solo es seguro lo que estuvo sellado o almacenado dentro de la edificación antes del ataque.
Proteja también a mascotas: cepíllelas cuidadosamente y báñelas si es posible.
Use radios a pilas o de manivela para mantenerse informado. La señal de internet y telefonía podría verse afectada por el pulso electromagnético (EMP) que acompaña a una explosión nuclear.
Siga las instrucciones oficiales para evacuación, atención médica y regreso seguro.
EFECTOS INMEDIATOS DE UNA BOMBA NUCLEAR
Destello cegador: puede causar ceguera temporal durante segundos.
Onda expansiva: destruye estructuras a varios kilómetros del epicentro.
Radiación ionizante: daña órganos, puede causar enfermedades agudas e incluso la muerte.
Incendios y calor extremo: provocan quemaduras graves y más destrucción.
EMP: desactiva temporalmente aparatos electrónicos, como teléfonos y redes eléctricas.
Lluvia radiactiva: polvo y residuos radiactivos que contaminan aire, agua y suelos.
RECOMENDACIONES DE AGENCIAS INTERNACIONALES
FEMA señala que la clave para sobrevivir es la rapidez y el aislamiento, ya que los niveles de radiación son más peligrosos en las primeras horas. CDC recomienda a las personas tener claridad sobre los procedimientos de descontaminación. Por su parte, la OMS advierte que una exposición masiva puede colapsar los servicios de salud si no hay prevención y educación ciudadana.
FUENTES CONSULTADAS:
Organización Mundial de la Salud – Emergencias Nucleares
Centro de Información sobre Seguridad Radiológica del OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica)
CONCLUSIÓN
Aunque un ataque nuclear parece improbable, la preparación es esencial para reducir riesgos. Informarse, planear y saber cómo actuar en segundos puede salvar vidas.
