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El arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega, invitó a los fieles a cultivar una fe total y perseverante, así como a encontrar espacios de silencio para reconocer la presencia de Dios en medio del ruido de la vida cotidiana.

Con motivo del XIX Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo A, el arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega, reflexionó sobre las lecturas de 1 Re 19, 9. 11-13; Rom 9, 1-5; y Mt 14, 22-33, destacando el llamado de Cristo a mantener la confianza aun cuando las circunstancias parezcan adversas.

Bajo la frase del Evangelio “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?” (Mt 14, 31), el prelado explicó que el pasaje de Jesús caminando sobre las aguas y el episodio protagonizado por el apóstol Pedro representan una enseñanza sobre la necesidad de mantener la mirada puesta en Cristo y no dejarse dominar por los problemas.

Rodríguez Vega recordó que Pedro tuvo la confianza suficiente para bajar de la barca y caminar sobre el agua hacia Jesús, algo que ninguno de los demás discípulos se atrevió a hacer. Sin embargo, al concentrarse en la fuerza del viento, sintió miedo y comenzó a hundirse.

El arzobispo señaló que el reproche de Jesús no significa que Pedro careciera completamente de fe, sino que Cristo pide una confianza total y perseverante. Explicó que, de manera similar, las dificultades pueden provocar temor y desesperación, por lo que resulta fundamental no apartar la mirada de Jesús.

También destacó que, cuando Jesús subió a la barca junto con Pedro, el viento se calmó y los discípulos terminaron reconociéndolo como el Hijo de Dios: “Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios” (Mt 14, 33).

EL SILENCIO COMO ESPACIO PARA ENCONTRARSE CON DIOS

Al abordar la primera lectura, el arzobispo explicó el encuentro del profeta Elías con Dios. Recordó que Elías se encontraba refugiado en una cueva, después de haber sido perseguido a muerte por su propio pueblo, y que el Señor lo llamó a salir para encontrarse con Él.

Rodríguez Vega subrayó que Elías presenció un viento huracanado, un terremoto y posteriormente un fuego, pero Dios no se manifestó en ninguno de esos fenómenos. Fue hasta la llegada de una suave brisa cuando el profeta reconoció la presencia divina.

Para el arzobispo, este relato no contradice la enseñanza de que Dios está en todo lugar, sino que muestra la importancia del silencio, la tranquilidad y la calma para poder escuchar su voz.

Ante una vida moderna marcada por el ruido y la constante comunicación, incluso mediante los teléfonos celulares, invitó a no tener miedo a la soledad y a aprovechar los momentos de silencio como una oportunidad para encontrarse con Dios.

Asimismo, consideró importante respetar las distintas formas de espiritualidad, pues mientras algunas personas encuentran a Dios mediante la oración comunitaria, los cantos y la convivencia, otras necesitan momentos de silencio y recogimiento personal.

Recordó que el propio Jesús dio ejemplo de ello al apartarse de la multitud y permanecer a solas para orar y meditar, después de la multiplicación de los panes y ante los acontecimientos relacionados con la muerte de Juan el Bautista.

PABLO Y EL AMOR POR SU PUEBLO

En relación con la segunda lectura, tomada de la Carta de San Pablo a los Romanos, Gustavo Rodríguez Vega resaltó el profundo amor que el apóstol mantenía por sus hermanos israelitas, pese a que una gran mayoría había rechazado su predicación sobre Cristo.

El arzobispo recordó que San Pablo dedicó buena parte de su ministerio a evangelizar a los pueblos paganos, pero que acostumbraba acudir primero a las sinagogas o lugares donde se reunían los judíos para anunciarles el Evangelio.

El prelado destacó especialmente las palabras de Pablo: “Hasta aceptaría verme separado de Cristo, si esto fuera para bien de mis hermanos, los de mi raza y de mi sangre, los israelitas” (Rom 9, 3).

Rodríguez Vega presentó esta expresión como una de las mayores muestras de amor comunitario dentro de la enseñanza cristiana, al señalar que Pablo estaba dispuesto a sacrificarse por la salvación de sus hermanos.

A partir de esta reflexión, planteó a los fieles una serie de preguntas sobre su compromiso con los demás: cuánto aman a sus hermanos católicos, qué sentido de pertenencia tienen hacia la Iglesia y qué tanto aman y se comprometen con su patria, su estado y su ciudad.

En este sentido, sostuvo que de un buen cristiano se espera también un profundo compromiso con el Bien Común, entendido como una responsabilidad que va más allá de los intereses individuales.

INVITA A CELEBRAR 25 AÑOS DE MINISTERIO EPISCOPAL

Finalmente, el arzobispo Gustavo Rodríguez Vega invitó a la comunidad a unirse a su acción de gracias con motivo de sus 25 años de ministerio episcopal.

Informó que, si Dios lo permite, la celebración se realizará el viernes 14 de agosto, mediante una misa programada a las 11:00 horas en la Santa Iglesia Catedral de Yucatán.

El arzobispo extendió la invitación a todos los fieles para participar en esta celebración y concluyó su mensaje deseando una feliz semana y expresando: “¡Sea alabado Jesucristo!”

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