
CIUDAD DE GUATEMALA, 6 de agosto de 2026.– Tras más de 45 horas de intensa actividad eruptiva, el Volcán de Fuego, el más activo de Centroamérica, comenzó a mostrar una disminución en su actividad; sin embargo, las autoridades de Guatemala mantienen el monitoreo permanente y las medidas de prevención debido al riesgo de lahares, caída de ceniza y nuevas explosiones.
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED) informó que la fase eruptiva ha disminuido, aunque persiste la emisión de gases, ceniza y explosiones de baja a moderada intensidad. Las autoridades advirtieron que las lluvias pronosticadas para los próximos días podrían generar lahares en las barrancas Ceniza, Las Lajas y Onda, por lo que el peligro continúa.
De acuerdo con el balance oficial, 18 comunidades de los departamentos de Escuintla, Sacatepéquez y Chimaltenango resultaron afectadas por la emergencia. Entre ellas destacan Panimaché I y II, Morelia, Sangre de Cristo, Yepocapa, Ceilán, La Rochela, Quizaché, El Campamento, La Soledad, Santa María, El Zapote, Don Pancho, La Reina, Granja Toledo, La Candelaria, El Porvenir y Alotenango.
Las autoridades reportaron que más de 29 mil personas fueron afectadas por la caída de ceniza, mientras que 1,421 habitantes fueron evacuados de manera preventiva y trasladados a cinco albergues temporales, donde reciben alimentación, atención médica y apoyo humanitario. Aunque algunas familias han comenzado a regresar a sus viviendas, la vigilancia continúa en las zonas de mayor riesgo.
El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH) indicó que la columna eruptiva alcanzó más de 6 mil metros de altura, mientras que la dispersión de ceniza cubrió aproximadamente 1,280 kilómetros cuadrados, afectando a una población estimada de 389,705 personas, además de 488 escuelas y 65 centros de salud ubicados dentro del área de influencia.
El director del INSIVUMEH, Edwin Rojas, explicó que el volcán permanece bajo vigilancia permanente mediante una red integrada por siete sensores sísmicos, cuatro sensores de infrasonido, cuatro cámaras web y monitoreo satelital, además del seguimiento de emisiones de dióxido de azufre, lo que permite detectar oportunamente cualquier incremento en la actividad volcánica.
Por su parte, la secretaria ejecutiva de CONRED, Claudinne Ogaldes, informó que continúa la coordinación entre instituciones para atender a la población afectada y reiteró el llamado a no ingresar a las zonas de riesgo mientras persistan las condiciones de inestabilidad. Asimismo, permanece restringido el acceso al volcán de Acatenango y continúan los cierres preventivos en áreas cercanas al Volcán de Fuego.
Las autoridades recordaron que el Volcán de Fuego, con una altitud de 3,768 metros sobre el nivel del mar, mantiene actividad eruptiva frecuente y es considerado uno de los volcanes más peligrosos del continente. La actual emergencia es vigilada con especial atención debido al antecedente de la erupción de 2018, considerada una de las peores tragedias volcánicas de Guatemala.
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