
MÉRIDA, Yucatán.– Durante la homilía correspondiente al XII Domingo del Tiempo Ordinario, el Arzobispo de Yucatán exhortó a los fieles a mantener la confianza en Dios ante las dificultades, las persecuciones y las influencias que puedan apartarlos de sus principios y valores.
Basado en las lecturas de los libros de Jeremías, la Carta de San Pablo a los Romanos y el Evangelio de San Mateo, el prelado destacó el mensaje de Jesucristo: “No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma”, subrayando la importancia de preservar la vida espiritual por encima de cualquier adversidad material.
Al inicio de su mensaje, dirigió una felicitación especial a los padres de familia con motivo de su celebración, reconociendo la importancia de su papel en la formación de los hijos. Recordó la figura de San José como ejemplo de paternidad responsable, trabajo y servicio al bien común.
Durante la reflexión, señaló que cada persona es responsable de sus propias decisiones y acciones, independientemente de las circunstancias heredadas de generaciones anteriores. En ese sentido, explicó que la gracia de Jesucristo permite romper cualquier cadena de mal y continuar una herencia de bien, retomando las enseñanzas de San Pablo sobre la diferencia entre la herencia de Adán y la redención ofrecida por Cristo.
Asimismo, recordó que el profeta Jeremías enfrentó persecuciones y ataques contra su reputación debido a su misión profética, situación que, afirmó, continúa manifestándose en la actualidad cuando se difunden señalamientos contra miembros de la Iglesia sin verificar su veracidad.
El Arzobispo también se refirió a los cambios culturales y legislativos que se promueven en diversos países, señalando que las normas morales fundamentales permanecen vigentes más allá de las modas o ideologías. Indicó que las leyes humanas pueden apartarse del proyecto de Dios e incluso contradecir principios de razón y conciencia.
Al comentar el Evangelio, explicó que Jesús advierte sobre aquellas personas o influencias que pueden conducir al ser humano a actuar incorrectamente y alejarse de sus valores, aun cuando puedan parecer atractivas o agradables. Por ello, invitó a discernir cuidadosamente las relaciones personales y las decisiones que afectan el proyecto de vida de cada persona.
En otro momento de la homilía, abordó los desafíos que representa el avance tecnológico, particularmente el desarrollo de la inteligencia artificial. Citó al Papa León XIV y su encíclica Magnifica Humanitas, donde se señala que “la inteligencia artificial tiene que ser desarmada” para evitar que se convierta en un instrumento fuera del control humano o genere daños a la dignidad de las personas.
El jerarca católico insistió en que la tecnología debe estar al servicio del bien común y no convertirse en un factor de exclusión o perjuicio para la sociedad.
Finalmente, recordó que el pasado 20 de junio, a las 15:00 horas, repicaron las campanas de los templos de México en memoria del aniversario luctuoso del asesinato de los dos sacerdotes jesuitas, e invitó a continuar orando y trabajando por la paz en el país.
La homilía concluyó con un llamado a vivir la fe con valentía, confianza en Dios y compromiso con los valores cristianos.
