



La obra de teatro de títeres “Aprender y olvidar”, dirigida por la dramaturga Amaranta Leyva, logró llenar en dos ocasiones el Teatro Daniel Ayala Pérez durante las funciones gratuitas organizadas por la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta), en una experiencia artística que reunió a niñas, niños y familias en torno a la memoria, la imaginación y el respeto hacia las personas mayores.
En la presentación vespertina del 12 de mayo se realizó además un homenaje a la actriz, dramaturga y titiritera yucateca Paty Ostos, en reconocimiento a su trayectoria y aportaciones al teatro de títeres tanto en Yucatán como en México.
La función marcó también el regreso de Paty Ostos al escenario del Teatro Daniel Ayala después de 26 años, donde interpretó a la abuela de Eva y Pepe, protagonistas de esta coproducción entre la compañía Marionetas de la Esquina y Phtheatre.
El reconocimiento fue entregado por el director de Desarrollo y Gestión Cultural de Sedeculta, Pablo Herrero Quezadas, junto con el actor y titiritero Teo Flores, quienes resaltaron el trabajo de Ostos en la promoción del teatro de títeres como una herramienta de expresión artística, enseñanza y resistencia cultural.
“Aprender y olvidar” presenta una historia emotiva y poética sobre la despedida, la memoria y los lazos familiares. A través de cajas, luces, juegos y recuerdos, los personajes Eva y Pepe acompañan a su abuela antes de su traslado a un espacio de cuidados especiales, ayudándola a revivir momentos importantes de su vida.
Durante ambas funciones, niñas, niños y personas adultas participaron activamente al transformar hojas de papel en barcos y mariposas de colores que llenaron las butacas y el escenario, además de interactuar con los personajes y títeres durante la puesta en escena.
En la función matutina, el personaje de la abuela fue interpretado por la actriz y dramaturga yucateca Raquel Araujo, mientras que en la segunda presentación el papel estuvo a cargo de Paty Ostos como invitada especial.
Al finalizar la obra, Patricia Ostos Mondragón expresó que participar en el montaje tuvo un significado profundamente personal debido a su cercanía con Amaranta Leyva y a la experiencia vivida junto a su madre durante la enfermedad de Alzheimer.
“Fue maravilloso y emocionante participar en esta obra. El teatro de títeres es mi vida. Me recordó mis años como titiritera y me hizo sentir nuevamente la magia del escenario”, compartió la artista, quien comenzó su trayectoria en 1974 y actualmente continúa ligada al teatro desde la docencia.
