
Cientos de personas abarrotaron la Sala Mayamax del Gran Museo del Mundo Maya durante la segunda proyección gratuita del documental Flamingos: la vida después del meteorito, organizada por la Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán (Sedeculta).
La función registró la mayor asistencia desde el estreno de la producción, superando incluso la capacidad del recinto, reflejo del interés del público yucateco por esta obra dedicada a la vida silvestre de la región.
El documental fue presentado por el cineasta mexicano Lorenzo Hagerman, quien acudió acompañado de parte del equipo de producción para compartir detalles sobre el proceso creativo y de filmación de la cinta, centrada en los flamencos y los ecosistemas naturales de Yucatán.
La obra cuenta con la narración de Julieta Venegas, guion de Ajo Martín y música del compositor Bryce Dessner, ofreciendo una visión poética sobre las aves rosadas que habitan en reservas naturales como Celestún y Sisal.
Durante el encuentro con el público, Hagerman reveló que el proyecto requirió una década de trabajo y más de 700 días de grabación para documentar el comportamiento de los flamencos en diversos escenarios naturales del estado.
El director explicó que, al iniciar la producción, desconocía por completo el mundo del cine de naturaleza y las conductas de estas aves, por lo que enfrentó largas jornadas de hasta 14 horas de espera para captar escenas clave que dieran vida a la narrativa del documental.
La producción fue realizada mediante una colaboración entre Cactus Docs, La Vaca Independiente y el Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell.
Asimismo, el cineasta señaló que los cambios ambientales han provocado modificaciones en las zonas de anidación de los flamencos, lo que ha ocasionado que algunas colonias comiencen a desplazarse hacia Campeche debido a las condiciones actuales en lugares tradicionales como Río Lagartos.
“Los flamencos son un ejemplo de resiliencia y adaptación”, expresó Hagerman, quien destacó el reto de construir una historia cinematográfica enfocada únicamente en una especie animal para la pantalla grande.
Las proyecciones del documental se realizaron del 7 al 9 de mayo en Mérida, Celestún y Sisal, como parte de las actividades culturales promovidas por Sedeculta para acercar propuestas cinematográficas y de conciencia ambiental a la población yucateca.
