


La iniciativa promueve el uso seguro de la tecnología entre personas adultas mayores, comunidades rurales y población en situación de vulnerabilidad.
Estudiantes de la carrera de Ciberseguridad de la Universidad Politécnica de Yucatán (UPY), agrupados en la organización Threat Trackers, pusieron en marcha la Cruzada por la Inclusión Digital, un proyecto social enfocado en reducir los riesgos que enfrentan los sectores más vulnerables al interactuar en entornos digitales.
El líder del grupo, Fernando Ricardo Castillo Contreras, explicó que esta iniciativa pretende fomentar una cultura básica de seguridad digital que permita a más personas navegar en internet con confianza, en un contexto donde las herramientas tecnológicas han dejado de ser opcionales y se han convertido en una necesidad cotidiana.
Señaló que, mientras para algunos usuarios la digitalización representa avance, para otros significa una barrera que los excluye, sobre todo cuando no cuentan con los conocimientos necesarios para utilizar dispositivos o aplicaciones, lo que los expone a fraudes o ataques cibernéticos.
Como ejemplo, mencionó situaciones en las que instituciones financieras eliminan la atención presencial, obligando a las personas a utilizar plataformas digitales que no dominan, o cuando trámites básicos se trasladan completamente a internet, dejando fuera a quienes no tienen acceso o habilidades tecnológicas.
La Cruzada por la Inclusión Digital surge con la participación de los integrantes de Threat Trackers: Emiliano Javier Urrea Mariño, Dana Gabriela López Chan, Julio David Márquez Arjona, Ari González Aguilar, Ángel Solís Pérez, Isabella Morales Barrera y Ricardo Daniel Horta Sánchez.
El proyecto busca disminuir la brecha digital que afecta a miles de personas y que, además, incrementa su vulnerabilidad ante delitos en línea. En ese sentido, Castillo Contreras advirtió sobre el llamado “efecto de enfriamiento” o chilling effect, fenómeno que provoca que algunas personas eviten el uso de la tecnología por miedo, estrés o desconfianza.
Indicó que cuando alguien desconoce cómo funciona un dispositivo y escucha sobre riesgos como fraudes o extorsiones, opta por alejarse del entorno digital, lo que genera una nueva forma de exclusión social.
Por ello, destacó la importancia de comunicar conceptos de seguridad digital en un lenguaje sencillo y accesible, evitando tecnicismos que dificulten la comprensión, especialmente en comunidades rurales y entre personas adultas mayores.
Añadió que la estrategia contempla adaptarse a distintos contextos, incluyendo comunidades mayahablantes, respetando sus formas de comunicación, cultura y costumbres, como elementos clave para generar confianza y aprendizaje.
Asimismo, subrayó que el objetivo es construir un “blindaje colectivo”, es decir, una conciencia compartida sobre prácticas seguras en internet, similar a las medidas de precaución que se aplican en la vida cotidiana.
Castillo Contreras enfatizó que la inclusión digital debe entenderse como un derecho y una condición necesaria para la participación democrática, ya que quienes no dominan las herramientas digitales corren el riesgo de quedar fuera de procesos sociales, institucionales y de toma de decisiones.
Como meta, el proyecto plantea que comunidades completas, incluso en zonas alejadas, puedan identificar riesgos digitales, como enlaces fraudulentos, con la misma facilidad con la que reconocen situaciones sospechosas en su entorno diario.
Finalmente, destacó que esta cruzada no busca formar especialistas en tecnología, sino garantizar que ninguna persona sea víctima de delitos digitales, promoviendo así un uso más humano, seguro e incluyente de las herramientas tecnológicas
